imas y recoge el sudor de nuestra frente, nos enamoramos del contenido que explota frente a nosotros de diversas formas y los más rebuscados colores. Añoramos la crudeza de los momentos y cuando la estabilidad nos convoca, preferimos caminar hacia el caos de sentir el amor más contradictorio y absurdo, todo sea por relatarnos a nosotros mismos el mismo cuento antes de dormir y que esperamos nunca termine.

2 comentarios:
Un punto positivo, nos enamoramos de el dulce, no del envoltorio, opino tal cual tu piensas...
a veces el envoltorio igual importa x)
Publicar un comentario